Buscardor
Lista de Correo
Suscribirse Darse de baja
Ultimos Comentarios
Festivales


Cartel Promocional de la XX SEMANA DE CINE FANTASTICO  Y DE TERROR

San Sebastián - La Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, que acaba de arrancar, es un festival pequeño pero que se hace grande gracias al interés de un público entregado desde el primer día. Esta XX edición, con un presupuesto de 360.000 euros, llega con lo mejor de lo proyectado en Sitges y junto a un puñado de títulos apetecibles. Y es que aunque el cine sea el hilo conductor, en este certamen también se han incluido secciones paralelas, como «Metal Hurlant» y el cine fantástico dedicado al cómic. Para comenzar a lo grande se proyectó la primera  película a concurso, «Vertige», de Abel Ferry, un filme de ritmo vertiginoso y que resulta muy entretenido, con  escaladas y sorpresas en el llano. La noche devino en una  locura con la producción nipona «Vampire girl contra Frankenstein girl», de Yoshihiro Nishimura.



El director serbio obtiene con «Lunas de miel» su tercera Espiga de Oro

Paskaljevic III, rey de Valladolid


El realizador balcánico Goran Paskaljevic, en Valladolid

Valladolid - Como ocurrió en la pasada edición del Festival de San Sebastián con «El secreto de sus ojos», también en la Seminci había un favorito claro que no ha rozado ni siquiera premio: «Petit indi», de Marc Recha. Así, pues, el jurado, encabezado por el italiano Ettore Scola, nos ha proporcionado un palmarés un tanto extraño. Por ejemplo, la Espiga de Oro para «Lunas de miel», de Goran Paskaljevic, pues ni ofende ni entusiasma. Se trata de una correcta historia sobre la inmigración desde el Este a la Unión Europea contada a través de dos parejas, una albanesa y otra serbia. Esto supone el tercer máximo galardón  de la muestra para el director serbio, que ya lo obtuvo en 1995 con «La otra América» y en 2006 con «Optimistas»; de esta manera iguala el récord de Ingmar Bergman, como el más laureado en la historia del festival. Otra de las grandes triunfadoras de esta edición ha sido la cinta danesa «Pequeño soldado», de Anette K. Olesen. Se trata de una reflexión sobre la prostitución de mujeres africanas en Europa que acapara la Espiga de Plata, el premio a mejor actriz (Trine Dyrholm) y el de la fotografía  (Camilla Hjelm Knudsen). Otro de los clásicos de esta muestra, el francés Robert Guédiguian, fue distinguido con el Premio Especial del Juarado por «El ejército del crimen», un filme sobre la resistencia francesa durante la ocupación nazi. El mejor actor tiene nombre español por «La isla interior» de Félix Sabroso y Dunia Ayaso. Extraña también esta decisión del jurado teniendo en cuenta la soberbia interpretación de Jeff Goldbum en «Adam Resurrected», claro que el americano no pisó Valladolid para presentar el filme y que, con toda seguridad, tampoco lo haría para recoger el galardón. No fue el único premio para el cine español, pues Adán Aliaga se llevó el Pilar Miró al mejor realizador, a pesar de que su trabajo en «Estigmas» no nos pareciera en absoluto premiable.  

No es un premio nuevo para José Antonio Escudero. Ya lo  ganó con anterioridad. De hecho, lo recibió en dos ocasiones más. En 1969, por «Los secretarios de Estado y de despacho», y en 1979 por «Los orígenes del Consejo de Ministros en España». Sin embargo, para él, catedrático de Historia, senador por UCD y eurodiputado, este reconocimiento marca una diferencia. Los libros anteriores eran monografías. La obra galardonada ahora con el Premio Nacional de Historia 2009 está estructurada en tres volúmenes y participan otros expertos. «El Rey. Historia de la monarquía» (Planeta) estudia el papel de los monarcas, desde su nacimiento hasta las exequias reales, pasando por sus relaciones con la cultura, la iglesia, los gobiernos y las administraciones. «España ha sido monárquica desde los visigodos. Unos 1.600 años, salvo los 46 de interrupción por el franquismo y las dos repúblicas». Para Escudero, el papel de esta figura está claro: «Es beneficioso que en este país estridente, de difícil diálogo político, exista una figura de referencia como esa, constitucional y que esté por encima del oleaje que va de izquierda a derecha».

El historiador apuesta por «el papel moderador» de los reyes en la actualidad, su influencia en momentos cruciales como  Don Juan Carlos en el 23-F, y sostiene que «ahora ellos solamente deben respetar la Constitución» para que pueda proseguir la dinastía. Respecto a los que protestaron por el matrimonio  del Príncipe con Doña Letizia, Escudero afirma: «Los monárquicos a veces son los peores enemigos de la monarquía. La mentalidad de los tiempos ha cambiado y eso no modifica la esencia de la monarquía». Defiende que la Constitución de adapte para que las mujeres tengan pleno derecho para acceder al trono.







Goran Paskaljevic, el día de la presentación en la 54 Seminci de su película «Honeymoons»

VALLADOLID - La Semana Internacional de Cine de Valladolid acabará creando una sección Goran Paskaljevic tras lograr ayer su tercera Espiga de Oro con «Honeymoons», convirtiéndose, tras Ingmar Bergman, en el segundo en recibir más galardones en la historia del festival. Además, la película del serbio mereció, en esta 54 edición, el premio Fipresci de la Crítica Internacional.

«Honeymoons», primera producción serbio-albanesa, narra los estragos del nacionalismo en dos jóvenes parejas que busca emprender una nueva vida fuera de su país. La Espiga de Oro recayó en «La pequeña soldado», de la danesa Annete K. Olesen. El cine español no salió mal parado en un festival que juzga sin contemplaciones las películas, especialmente las nacionales. Así, el Premio Pilar Miró al Mejor Nuevo Director fue para el español Adán Aliaga por su arriesgada «Estigmas».

 

También indiscutible fue el galardón a la Mejor Actriz, la protagonista de «El pequeño soldado», de la danesa Trine Dyrholm. Además, esta producción se llevó también el Premio Dirección de Fotografía. También triunfó con dos premios, el Especial del Jurado y el de Mejor Guión, el director francés Robert Guédiguian por «El ejercito del crimen».

Berlusconi no es el problema Antes de la lectura de la relación de premios, el presidente del jurado internacional, el director italiano Ettore Scola, tuvo un encuentro con la prensa acreditada. Scola, además de reconocer que esta edición «no hemos encontrado ningún nuevo Buñuel o Fellini», aseguró que ya no dirige películas por falta de ilusión y de amor hacia lo que hace, pues, según señaló, su cine es una muestra de amor hacia Italia, y «en este momento no tengo afecto por mi país».

Preguntado por el papel de Berlusconi en ese distanciamiento, afirmó que «no le vamos a echar la culpa». El problema del cine italiano actual «es que los jóvenes directores se miran en exceso en el espejo, aunque la cosa está cambiando». De todos modos, el realizador italiano sigue en las antípodas de Il Cavallieri.





Su hijo Juan Luis y Jean-Claude Carrière recuerdan al maestro en 'El último guión'

Entrañable y terrible viaje documental al planeta Buñuel


Jean-Claude Carrière (izquierda) y Carlos Saura, ayer en el homenaje que se rindió en Valladolid a Luis Buñuel

VALLADOLID - Un día, años setenta, los responsables de marketing del agua mineral Evian le avisaron al tal Buñuel de que querían hacer una campaña publicitaria con él como imagen. "Bien, se me ocurre lo siguiente", les dijo. "Yo soy Jesucristo y estoy en la cruz; digo que me estoy muriendo de sed y entonces me alcanzáis una de vuestras botellitas, yo la pruebo y digo: 'Puajjj, qué mala'. ¿Os parece bien?".

No les pareció, claro. La campaña no se hizo. Y, como casi siempre, Buñuel y sus amigos acabaron delante de una mesa y de un buen vino carcajeándose del mundo mundial. Y este episodio, relatado ayer en Valladolid por Juan Luis Buñuel, hijo primogénito de ya saben quién, sirve para enmarcar la personalidad del creador de películas como Un perro andaluz o Viridiana, a quien la Seminci rindió homenaje ayer, en la víspera de su arranque, con tambores de Calanda y todo. Buñuel, el mismo tipo genial que soltó: "Soy ateo, gracias a Dios"... Eso sí, después de que antes lo hubiera dicho George Bernard Shaw.

También el documental El último guión, codirigido por Gaizka Urresti y Javier Espada (director de la Fundación Buñuel de Calanda), sirve para intentar poner coto -desde posiciones equidistantes entre lo entrañable y lo terrible- al magma humano y artístico en que consistió este señor, cineasta capital, surrealista militante, genio de la truculencia, vividor empedernido, artista, aragonés y sordo como Goya, uno de los cineastas capitales del siglo XX.

Pero poner coto a esto, a Buñuel, es tontería. Sobre todo después de que hace 35 años Max Aub, en las páginas de Ínsula, ya estableciera lo que muy bien pudiera considerarse el retrato total del amigo de Lorca y Dalí: "Ni crédulo ni incrédulo, ni religioso ni irreligioso, ni comunista ni burgués, ni anarquista ni totalmente en contra, ni creyente ni increyente. Escéptico sin serlo, ni ateo del todo, tal vez -no lo creo- descreído, materialista hasta cierto punto, fiel e infiel, hereje sin saber de qué... Descatolizado hasta el punto en que puede serlo un español... que no es demasiado".

Pero El último guión, un viaje sardónico / sentimental al universo Buñuel protagonizado por su hijo Juan Luis y por su guionista y viejo amigo Jean-Claude Carrière (con quien escribió, entre otras películas, Ese oscuro objeto del deseo y El discreto encanto de la burguesía), sí sirve para contemplar en imagen y palabra momentos, fases, alegrías y tristezas del genio. En palabras de Carrière, "es la película del fantasma de Luis, que me sigue hablando".

La panoplia de imágenes inéditas o muy poco conocidas es abrumadora: Calanda, Zaragoza, Madrid, Toledo, París, Los Ángeles, Nueva York o México sirven de escenario evocador. Un escenario que arranca con el recuerdo de niños pobres con moscas en la cara escuchando a Bach y a Beethoven junto a Buñuel, en el patio de la casa familiar de la Zaragoza de los años veinte, y se cierra con un paseo del hijo y del amigo por la casa del cineasta en México DF, la ciudad que le vio morir un 29 de julio de 1983. En medio, Buñuel vestido de cura, de monja, Buñuel perdido en la multitud de Cannes, o borracho en Toledo, o piropeando a Marilyn en los estudios Churubusco de México, o siendo entrevistado sin saber qué decir por desidia, o en la Residencia de Estudiantes fabricando una amistad eterna con García Lorca ("¡No te consiento que hables así de mi amigo!", le gritó a Ricardo Muñoz Suay cuando éste llamó al poeta "Ese maricón amigo tuyo"...

La pregunta es: ¿le habría gustado al interesado esta película? Y la respuesta la daban ayer mismo en Valladolid, al unísono y mientras devoraban un plato de jamón con pan y tomate, Carrière y Juan Luis: "¡Ni hablar, odiaba cualquier homenaje!". Poco más dijo Carlos Saura, a quien la Seminci dedicará una gran retrospectiva el año que viene y que acudió ayer al Museo Patio Herreriano de Valladolid para inaugurar una exposición de fotografías sobre Buñuel (seis de ellas, retratos suyos): "Es triste que tuviera que morir para que se le subiera poco menos que a los altares, a él, que cuando yo le conocí casi se le insultaba en este país".





El certamen cinematográfico vallisoletano inicia hoy una nueva etapa con Javier Angulo como nuevo director

La 53 Seminci apuesta como nunca por el cine español


Juan Luis Buñuel, hijo de Luis Buñuel, conversa con el director de cine Carlos Saura

VALLADOLID. La Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) busca en su 53 edición salir del periodo de transición que ha supuesto la salida, hace ya dos años, de Fernando Lara que estuvo al frente del certamen durante 20 años y el interregno de Carlos Frugone. Ahora con el periodista Javier Angulo al frente de la nave semanista, la Seminci presenta desde hoy y hasta el 1 de noviembre las nuevas credenciales. Sin embargo, ya de entrada en la Sección Oficial, donde se cosecha la Espiga de Oro para los mejores, se incluyen nada menos que cuatro películas españolas, algo prácticamente inédito en este festival, en muchas ocasiones reacio al cine nacional.

Para hacer frente a este desafío se proyectarán en los próximos días «Animales de compañía», de Nicolás Muñoz; «La buena nueva», de Helena Taberna»; «Retorno a Hansala», de Chus Gutiérrez, y «Una cierta verdad», de Abel García Roure, además de las producciones hispanoargentinas «El fracaso», de Alberto Lecchi, y «La ventana», de Carlos Sorín. Deberán competir con otros 17 filmes, entre los que destacan «Cerezos en flor», de Doris Dörrie; «Adoration», de Atom Egoyam; «Desierto adentro», de Rodrigo Pla; «Los momentos eternos de María Larsson», de Jan Tropell o «Más tarde comprenderás», de Amos Gitai.

Para la gala de apertura de esta noche se ha seleccionado la película jordana «Capitán Abu Read», de Amin Matalqa, mientras que la clausura, allá por el Día de todos los Santos, se podrá ver «Young&Heart», de Stephen Walker.

Una de las principales novedades ya aportadas por Ángulo es la entrada de dos Espigas de Oro honoríficas. Para abrir el listado se ha elegido a la actriz Carmen Maura y al productor Elías Querejeta.

En cuanto a las secciones tradicionales de la Seminci, Punto de Encuentro, con 17 películas, acoge a aquellas obras que no han podido tener cabida en la sección oficial. Este año participan en este concurso paralelo cinco películas españolas.

Cine comprometido

Además de su histórica trayectoria, que hacen del Festival de Valladolid en segundo más veterano de España y uno de los primeros de Europa a la par de haber presentado en este país las filmografías de autores ahora plenamente reconocidos como Bergman, Kiarostami, Loach, Von Trier, Pasolini o Egoyam, fue pionero en su momento en abrir un espacio inédito al género documental. Tiempo de Historia cuenta este año con 22 documentales, destacando títulos como «El infierno vasco», de Iñaki Arteta, «Hollywood contra Franco», de Oriol Porta», o «El último guión: Buñuel en la memoria», de Gaizka Urresti y Javier Espada, que ayer se proyecto para la prensa y donde se hace un recorrido íntimo y en ocasiones inédito por la vida y obra del cineasta de Calanda, contada por su hijo Juan Luis, que también participó en la inauguración de una muestra sobre su padre.

Retrospectivas de Gonzalo Suárez y Ferreri-Azcona

Una retrospectiva de Gonzalo Suárez titulada «40 años de cine y literatura», «Matrimonio a la Italiana: Marco Ferreri+Rafael Azcona (in memoriam)», y «Matar al Padre: Shohei Imamura y Bo Widerberg» conformarán los ciclos de la 53 Seminci. Así, el ciclo dedicado al asturiano Gonzalo Suárez reúne 14 largometrajes y dos cortos. Por otro lado, el ciclo dedicado a Marco Ferreri y Rafael Azcona permitirá visionar once largometrajes y tres cortos del cineasta italiano y a los que se suman el documental «Irreverente Ferreri», realizado por la periodista madrileña residente en Roma Maite Carpio. El cineasta japonés Shohei Imamura y el realizador sueco Bo Widerberg protagonizan el ciclo «Matar al Padre: Imamura+Widerberg».





Más Opiniones Festivales


Comentarios
© lasest · 2006