Festival de Cine de Venecia, día 5: José Mujica: “Después de la pena de muerte, la soledad es uno de los castigos más duros”

Como siempre continuamos nuestro seguimiento informativo del Festival de Cine de Venecia ofreciéndoles las crónicas de Tommaso Koch en EL PAIS y de Ángel Gómez Fuentes en ABC, a las que se puede sumar otras informaciones si se considera oportuno.

Laura Ramos
Redacción ESTRELLAS EN LA NOCHE


José Mujica: “Después de la pena de muerte, la soledad es uno de los castigos más duros”

El expresidente de Uruguay protagoniza en el festival de Venecia un documental y una película sobre su larga estancia en la cárcel

Tommaso Koch – EL PAIS (3 de septiembre de 2018)

Venecia – Las ratas siempre llegaban a la misma hora, sobre la una de la madrugada. Visitaban la celda cada noche, con idéntica misión: cazar migas. Aunque al prisionero José Mujica le servía para sentirse menos solo. Y agarrarse al contacto con la realidad. “Ahí tenías una referencia. Otra era el cambio de guardia. Se va generando el oficio de ser preso”, recuerda Mujica (Montevideo, 1935), sentado en el elegante sofá de un hotel y un festival donde parece un intruso y sin embargo es protagonista.

Insiste en que no presenta “nada”, pero lo cierto es que dos películas de La Mostra hablan de él: La noche de 12 años, del uruguayo Álvaro Brechner –en la sección Horizontes, y con coproducción española–, recrea su odisea como preso político, detenido en 1972 por pertenecer a la guerrilla de los Tupamaros, y liberado solo en 1985. El Pepe, una vida suprema, de Emir Kusturica, es un documental sobre el expresidente de Uruguay y aquella manera de ser y pensar que ha conquistado a su país y al mundo entero. Venecia también le ha coronado como una de sus estrellas. Aunque él dice que más bien es “estrellado”.

El director serbio debe de conocer bien a su amigo. Así que le chantajeó: “Si no vienes a Venecia a una rueda de prensa, yo tampoco voy”. Mujica dice que para no ofenderlo, y como agradecimiento hacia ambas películas, asumió un largo viaje que cada vez le cuesta más y le gusta menos. En un encuentro con la prensa española, mira adelante y atrás, a la política y al cine, a Europa y América Latina. Con humor –“un arma defensiva brutal”–, citando a poetas y matizando siempre al final, como quitándose importancia. “Bueno, así lo veo yo”. A lo Mujica.

“Después de la pena de muerte, la soledad es uno de los castigos más duros”, defiende. Con ella se pasó desde los 37 años hasta los 50. Sufrió torturas, comió jabón, perdió los dientes, por las palizas, y a menudo la lucidez. A todo aquello, ahora lo llama “peripecia”. “Eso que nos pasó a nosotros es liviano. Hay muchísimos que quedan por el camino”, agrega. No tiene muy claro cómo sobrevivió, pero sí alguna hipótesis: “Cada uno se agarra a una canaleta. Cuando fui muy joven leí mucho. Y en esos años de soledad rumié. Repensar cosas y darle vueltas no es lo mismo que leer, es reconstruir. Creo que el hombre aprende mucho más de la adversidad, siempre que no lo destruya, que de la bonanza”.

Entre otras lecciones, Mujica sacó que la venganza de nada sirve: “No sé si perdono. Pero la naturaleza nos puso los ojos hacia adelante, y hay cuentas que nadie paga, ni se debe intentar cobrarlas”. Fiel a ello, solo vio La noche de 12 años una vez –no participó en el estreno en el festival, donde fue largamente aplaudida–. Mejor no “remover los sentires” que le evoca hacia su madre, los soldados, sus otros compañeros encarcelados y aquellos que ya no están.

Tanto aislamiento también forjó parte de quién es hoy. “Cuando tenía un colchón estaba contento. O una taza de agua. O si podía orinar. Descubrí que nos hacemos unos líos bárbaros por nada”, asevera. Y cita un estudio que sostiene que, a partir de ciertos niveles, las subidas del PIB ya no incrementan la felicidad: “Parecería que la sentimos cuando arreglamos cuestiones básicas; después, ni bola”.

El poder y el estilo

“Cuando era joven pensaba que la lucha era por el poder. Ahora veo que la historia de los luchadores sociales y políticos es un montón de cristales rotos, de los cuales van quedando pedacitos: las ochos horas, los derechos laborales, la jubilación… me siento hermano de todo eso”, explica Mujica. Durante su presidencia, entre otras cosas, legalizó el matrimonio homosexual y la marihuana, despenalizó el aborto, y declaró la guerra a la pobreza y la indigencia. Aunque la oposición le acusó en algunas ocasiones de vaciar sus palabras ecologistas o anticapitalistas con decisiones en el sentido contrario. De sus mandatos, él subraya “agujeros” y sueños no cumplidos. “Habría que nombrar al jefe de los bomberos. El presidente es un apagador de fuegos”, afirma.

También renunció a la mansión presidencial y al 90% de su sueldo. Y se quedó en su casa de toda la vida, con su mujer, la política y exguerrillera Lucía Topolansky, y su adorada perra Manuela. El reciente fallecimiento del animal le hizo reflexionar sobre la muerte. Y tal vez de ahí venga el adiós su escaño en el Senado: “A veces sentís que estás haciendo un papel que ya no te motiva. Estás estorbando, como un árbol viejo que no deja ver los que hay abajo”.

Si ha dejado atrás la política activa, hablar de ella aún enciende su pasión. Preguntado por las crisis en Venezuela y Nicaragua, responde: “En América pasan cosas que también ocurren en Europa. Pero aquí las disimulan bien. A la Wolkswagen le meten una multa de 7.000 millones de dólares y no hay nadie preso, siguen andando fenómeno. No me vengan con que América está llena de defectos y Europa es correctísima. No estoy defendiendo la deformación que tenemos, digo que está presente en el mundo que vivimos”. Y ante una pregunta sobre el auge del populismo, pone en duda la propia cuestión: “Esa palabra no la utilizo porque la usan para un barrido y un fregado. Son populistas en Nicaragua, y los que votan en Alemania por la derecha medio neonazis. Entonces, es cualquier cosa. Yo saco esta conclusión: todo lo que molesta, con lo que no se está de acuerdo, es populista”.

Partidario de la UE

Mujica sí apoya con convicción el proyecto de la Unión Europea, pese a sus “defectos”: “El ser humano es el único bicho que tropieza con las mismas piedras. Los últimos mil años Europa vivió en guerra y ahora parecen olvidarlo. Ya me gustaría tener algo así en América Latina”. Y de España sostiene que tiene “varios problemas con la memoria”, y que pervive su eterna contradicción entre el país de “charanga y pandereta” y el de “rabia e ira”. “La España feudal aún está muy fuerte”, remata. Y respecto a las turbulencias con Cataluña, asegura: “El nacionalismo de los chicos es algo bueno porque sirve para formar carácter e identidad. Pero cuando se exacerba se transforma en peligroso. Ahora bien: una cosa es el nacionalismo de un país chico y otra el de uno grande y de terror para los vecinos”.

La última pregunta indaga en la huella de Mujica, a sus 83 años. Él le resta importancia: “¿Qué es el legado de un tipo en el universo? Somos menos que un piojo. El legado es haber vivido al mango, con aciertos y con errores. Triunfar no es tener plata, es levantarse cada vez que uno se cae”. A escasos kilómetros, la alfombra roja de Venecia prepara otro desfile de estrellas. A saber cuántas están de acuerdo con el estrellado.


Los ‘cowboys’ también lloran

Álex Vicente – EL PAIS (3 de septiembre de 2018)

Jacques Audiard
Jacques Audiard

La Mostra está demostrando que el wéstern, lejos de ser un género en desuso, tiene una salud envidiable. Tras los hermanos Coen, ayer fue el francés Jacques Audiard, responsable de Un profeta o Dheepan, quien obtuvo aplausos con The Sisters Brothers, otra película sobre los días del Lejano Oeste –pese a haber estado rodada en Aragón, Navarra y Almería–, que fue acogida con aplausos en la sección competitiva. El debut de Audiard en inglés está ambientado en 1851, en plena fiebre del oro, y protagonizado por los hermanos del título, dos asesinos a sueldo a quienes interpretan Joaquin Phoenix y John C. Reilly. Jake Gyllenhaal y el pujante Riz Ahmed completan el reparto en papeles secundarios.

Inspirándose en la novela homónima de Patrick deWitt, Audiard firma una interesante relectura de los códigos del western, dotando de vida interior a sus habituales arquetipos. Sus cowboys no solo son brutos con facilidad para desenfundar sus revólveres, sino también hombres con fragilidades, frustraciones y una clara necesidad de afectos. La identidad estadounidense se ha explicado demasiadas veces a través del trillado conflicto entre el hombre y la frontera. Audiard dice que en ese mito fundacional también hubo vulnerabilidad, avaricia y estupidez, además de desmontar el mito de la masculinidad férrea de sus protagonistas.


La Mostra recibe a José Mujica como una estrella y grita contra el racismo en Estados Unidos

Venecia coronó al expresidente uruguayo el mismo día que Roberto Minervini presentó su película contra el odio y las políticas discriminatorias en la era Trump

Ángel Gómez Fuentes – ABC (3 de septiembre de 2018)

José Mujica en Venecia
José Mujica, en Venecia, con el reparto de la película «La noche de doce años», que recrea su estancia en prisión

«En la era del presidente Trump, en Estados Unidos se intensifican los crímenes motivados por el odio y las políticas discriminatorias», afirma Roberto Minervini (Fermo, Italia, 1970), director de «¿Qué vas hacer cuando el mundo esté en llamas?», segunda película italiana a concurso en la Mostra de Venecia este año para ganar el León de Oro, que ayer fue muy aplaudida. Rodada en el verano de 2017, con el español Diego Romero Suárez-Llanos como director de fotografía, la película hace un retrato de la comunidad negra del sur de Estados Unidos que convive con violencia y pobreza, tratando de organizar una reacción a esas violencias con las Panteras Negras, mientras emerge nuevamente el Ku Klux Klan.

Rabia

En rueda de prensa tras la proyección de la película, el director Minervini contó emocionado un episodio que refleja el clima que hoy se vive en algunas zonas de Estados Unidos: «Durante el rodaje en Nueva Orleans nos dispararon, la Policía lanzó proyectiles incluso contra nosotros. Nos asustamos, pero el equipo creía tanto en la urgencia de contar el grito de la comunidad afroamericana de Nueva Orleans que decidimos continuar con el rodaje». La película recoge la rabia que existe en esas comunidades por las profundas diferencias entre pobres y ricos, y el fuerte racismo endémico.

También fue aplaudido ayer el western «The Sisters Brothers», del francés Jacques Audiard (París, 1952), en competición por el León de Oro, con excelente interpretación de John C. Reilly y Joaquin Phoenix. Ambientada en Oregón de 1850 y rodada en España y Rumanía, la película narra un viaje en el oeste americano entre el drama y la comedia.

El expresidente uruguayo José Mujica (Montevideo, 1935) se ha convertido en uno de los grandes protagonistas de esta edición. Él considera que «lo importante es el mañana» y se muestra contrario a la memoria histórica, porque no le gusta «estar revolviendo en el pasado». Recibido con aplausos como una estrella, el viejo y pragmático sabio de la izquierda dio en la Mostra sus consejos contra el populismo que pretende liquidar la Europa actual, contra los nacionalismos y contra quienes enredan con la memoria histórica.

Mujica, de 83 años, protagoniza el documental «El Pepe, una vida suprema», de su amigo Emir Kusturica, y acompañó al director y los actores de «La noche de 12 años», de Álvaro Brechner, película muy aplaudida, con Antonio de la Torre como intérprete del expresidente uruguayo en los doce años que estuvo en prisión como guerrillero tupamaro.

«¿Cómo se siente en este nuevo papel de estrella del cine en la Mostra?», se le preguntó a Mujica, personaje estoico y sin ninguna vanidad, en un encuentro de casi una hora con periodistas españoles. «Más bien soy estrellado. Yo no he venido a presentar nada», respondió. Al explicar por qué no ha querido ver por segunda vez la película y qué es lo que queda de ese pasado, Mujica considera que no hay que estar «revolviendo los sentimientos del pasado» y dio una lección de vida: «La naturaleza nos puso los ojos por delante: hay cosas del pasado que hay que cargar en una mochila y andar con ello. Hay cuentas que no las paga nadie, ni se debe intentar cobrarlas tampoco».

El futuro de la UE

ABC pregunta a Mujica su visión sobre la UE que, según los populistas italianos, tiene «las horas contadas»: «El ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. En los últimos mil años, Europa vivió constantemente en guerra. El proyecto de la Unión Europea tiene muchos defectos, pero en Europa nunca se vivió un periodo tan largo de paz. Es un proyecto que hay que cuidar. ¡Ya quisiera tenerlo yo en América Latina!». Y sobre los nacionalismos, su condena es clara: «Cuando el nacionalismo se exacerba, se transforma en cosa peligrosa, se va al choque».